(ARTÍCULO / MATRIAL ORIGINAL DEL AUTOR)

La primera y tal vez única regla que existe para poder dirigirte a un Charro es: jamás llamarlo Mariachi. La confusión entre ambos símbolos nacionales muy común, gracias a que representan nuestra cultura a nivel internacional y tienen atuendos muy similares. Pero los charros y los mariachis no son lo mismo.

Las diferencias entre ambos empiezan desde su origen. Por un lado, la charrería es una de las tradiciones mexicanas más auténticas por su originalidad y gallardía. La historia nos remonta a la época colonial, cuando se destinaron grandes territorios a la agricultura y ganadería, las cuales obligaron a lo largo de los años, que se gestaran las faenas con la finalidad de domesticar al ganado.

El Mariachi nació en la época prehispánica en el pueblo de Cocula, Jalisco, donde la música se convirtió en una fascinación para los indígenas por su facilidad para reproducir sonidos con instrumentos rústicos. Los españoles notaron su talento musical y fue así como mediante canciones, grupos de indígenas empezaron a difundir el cristianismo. A estos grupos de “músicos”, los españoles les llamaron: Mariachi.

Sin embargo, la vestimenta es donde se centra el parecido y al mismo tiempo la gran diferencia entre los Charros y los Mariachis. Originalmente, los Mariachis llevaban trajes tradicionales rurales de Jalisco que comprendía mantas de algodón y paja con hojas de palma como sombreros. A partir de ahí fue evolucionando su traje hasta adaptarlo al estilo “vaquero” del “traje de gala” del Charro. Por el contrario, la vestimenta de los Charros se fue creando de acuerdo a las necesidades que se presentaban para estar seguros y cómodos al realizar su labor.

Un ejemplo es que el Charro, necesita un sombrero de ala ancha que ejerza una función de casco protector en caso de caídas. Sus botonaduras pueden llegar a ser muy lujosas hechas sobre materiales como: oro o plata y usualmente tienen formas herraduras, reatas de lazar o sus iniciales, mientras que el Mariachi utiliza abotonaduras de materiales de menor calidad y no tienen una figura en especial la mayoría de los casos.

Otra diferencia es que los Mariachis tienen un solo traje y no cuenta con un reglamento de exigencia, mientras que los Charros dependiendo de la ocasión es el traje que utilizan. Actualmente, existen cinco modelos distintos de trajes de charro y un reglamento con el que se debe cumplir ya que las características propias de cada uno están contemplados dentro de sus reglas.

El traje más usado es el “Traje de faena”, que corresponde a el más usual para las competencias y consta de: sombrero liso de fieltro o palma, con chapetas de hueso o gamuza; camisa, chaqueta, pantalón, botines, cinturón, corbata y faja de tela. La manilla, cuerno, rozadera y tientos deben de ir en los tientos traseros del lado de montar. Las espuelas, freno, herraje de silla y demás arreos deben ser del mismo material.

El “Traje de media gala” se utiliza también en competencias pero es más ornamentado a comparación del de “faena”. El “Traje de gala”, aunque puede usarse a caballo no es recomendable para la ejecución de las faenas al igual que el ”Traje de gran gala” que tiene un uso similar que el de “gala” pero un poco más formal. Finalmente el “Traje de etiqueta o ceremonia”, que corresponde a la vestimenta más elegante y se usa en ocasiones muy especiales pero nunca a caballo.

En conclusión a pesar de tener una apariencia similar, los motivos de ser de cada uno de los trajes es la diferencia. El Mariachi queda claro que al principio se vestían muy simples y fue adaptando su vestimenta de acuerdo al de los Charros, mientras que los protagonistas del deporte nacional diseñaron las prendas de acuerdo a sus necesidades.